"Si un doctor, un abogado o un dentista tuviera a treinta personas o más en su oficina a la vez, todas con diferentes necesidades y algunas que no quieren estar allí y el doctor, abogado o dentista, sin ayuda, tuviera que tratarlos a todos con excelencia profesional durante diez meses, entonces podrían tener una idea de lo que es el trabajo del docente en el aula". (Kathy A. Megyeri. "Chocolate Caliente para el Alma de los Maestros")

¡Me encanta el olor a tiza por las mañanas...!


27 de febrero de 2011

Tampoco hace falta ser "Super Diego"

Nunca se me dieron bien las Matemáticas, no me gustaban demasiado, sentimiento retroalimentado por mis suspensos. Llegó un momento en que sentí frustración porque, a pesar de estudiar, no aprobaba. Después, me dí cuenta de que si no atendías en clase a cómo se realizaba el proceso, iba a ser muy difícil que en casa lo descubriese yo solo. El secreto era el que ha sido siempre en cualquier asignatura... atender. Sin embargo, algo que sí se me daba bien era el cálculo mental, no sé el porqué, pero así era.
Sigo en casa resguardado del frío y tratando de hablar lo menos posible. Mi único contacto con el resto de la humanidad se produce a media mañana cuando bajo la escalera para ir a la esquina a comprar el periódico. Ayer tiré la casa por la ventana y compré... ¡dos periódicos!; en concreto, El País y el Marca. 1.20 Euros y 1 euro, respectivamente...
Tras el mostrador de la papelería se encontraba un chico que tendría unos 18 o 19 años.
-"¿Qué te debo? "- Me gusta siempre preguntar a pesar de saber perfectamente cuánto debo pagar.
- El muchacho mira el precio de uno, el precio de otro y... no me lo puedo creer... se dirige a la caja registradora para realizar la difícil operación... "Dos con veinte" - me dice mientras vuelve hacia mi. En ese momento le doy un billete de 5 euros y ... ¿adivináis? Se vuelve hacia la caja registradora a hacer la cuenta. Esta vez le disculpo, era una cuenta mucho más difícil, una resta... En fín, que me da el cambio y me marcho asombrado del desparpajo y la sapiencia de este chaval del Renacimiento.
Esto que os he contado, que no deja de ser una anécdota tonta, es muy reveladora de la "competencia" (perdón por la palabra, sé que todos estamos muy sensibles con el tema...) de nuestros chavales de hace unos años para acá. Tenemos profesores más preparados que nunca, los mejores medios... Igual esta vez hay que mirar la paja en ojo ajeno. Al fín y al cabo, sabéis que esto que os he contado, no es la excepción.
PD: La excepción es esta máquina, llamada Super-Diego.



21 de febrero de 2011

Crónica del filete empanao

Tengo la suerte de encontrarme en un centro donde el alumnado es, por lo general, bastante bueno. Es por ello que mis clases suelen desenvolverse con la mayor normalidad, interrumpida muy de vez en cuando por una necesaria llamada al orden. Sin embargo, suele haber un momento a lo largo del curso académico, en el que parezca que todo el universo se haya cofabulado contra tí.
La ecuación suele repetirse: Te vas a la cama y, sin saber por qué, esa noche no te duermes, pasan las horas, miras el reloj... ¡uf! las cuatro de la mañana, y entro a primera.... Suena el despertador justo un par de horas después de haberte quedado profundamente dormido.... En fín, ¡vamos allá! ¿Ehhhh...? ¡Mierda! (No hay café... o leche).
 Coges el coche... No sabes por qué pero ese día la gente va pisando huevos más de lo normal... ¡joder! , ¿No te puedes parar en otro lado a soltar al crío? / ¿Pero por qué no vas más deprisa?. Llegas al centro con la hora justa, justo cuando suena el timbre. Ese día va a ser horroroso, tienes 5 horas de clase. Sin embargo te queda tiempo para mosquearte con la tonta de inglés o el gilipollas de tecnología que, no sabes por qué, pero no te saluda... Será que al ser de letras no lo entiendo...
Llegas a clase, el ambiente está enrarecido, y no tiene nada que ver con que hayan tenido antes Educación física... No, quizás tenga que ver con el tiempo (miras a la ventana y ves un cielo gris plomizo y un airazo superdesagradable), o por esa extraña conjunción de factores. Lo cierto es que parezca que el de la cafetería les haya metido algo raro en el bocadillo. Y empieza la lucha, con un tono socarrón y paternalista... Chicooooooooooos... venga va.... venga chicos, que empezamos.... Crhistiaaaaaaaaan.... venga vamos, Daviiiiiiid ¿Quieres sacar el libro ya?.... Veeeeeeeeenga, vaaaaaamos. En ese momento te das cuenta de que hasta la "empollona" está hablando... Te llevas bien con ellos, pero en ese momento te acuerdas de la noche que has pasado, que no te has tomado el café, que casi llegas tarde, que has discutido con compañeros, de facturas, de la muela que te duele... y es cuando el mismísimo Ozzy Osbourne te susurra a la oreja... ""Suéltalo..." . Y lo sueltas...





Se hace el silencio en el aula... Pero ya nada volverá a ser lo mismo en esa clase, ni en ninguna de las demás durante ese día...  porque ya estás cabreado para todo el día, a gusto, pero cabreado, hasta el día siguiente.

Y es al día siguiente cuando empiezas a notar esos síntomas... atchíssssss, qué manos más frías tengo.... Tengo los pies helaos ... -¡Profesor... qué mala cara tienes hoy!-  ¡Gracias nene! (Tu puta madre) . arghhh... como me duele la garganta. Estos síntomas suelen durar un par de días o tres, y los solemos controlar gracias al Frenadol y a los cafés calentitos de la cafetería... Sin embargo, hay veces en que ni el mismísimo médico imputado en la operación puerto te salvaría... Te levantas, te miras al espejo, sacas la lengua... como un filete empanao... Madre mía, tragar saliva es un suplicio y te das pena de tí mismo (¿Por qué nos ponemos tan tontorrones cuando estamos resfriados?). Ese día vas al médico y te dice.... ¡Agárrate!. "Caballero/Srta. Tiene Vd. un buen resfriado..." ¡Tócate los cojones, eso ya lo sabía yo!. En fín, que el resto ya lo conocéis, y las consecuencias de estar saliendo de tal episodio y dar clases... A veces no te curas del todo, y vuelves a caer... Eso me ha pasado a mí, y ya estoy de leche con miel y colacaos calenticos hasta el gorro... En fín, tiempo, al tiempo.

Dedico esta reflexión en voz alta  a todos vosotros que, a pesar de los quebrantos en vuestra salud, váis a trabajar sacando fuerzas de flaqueza, pensando más en los exámenes y chavales que en vosotros mismos (olé vuestros cojones/ovarios), aunque a veces, el cuerpo diga basta y os toque parar... Es lo que me ha pasado a mí.


16 de febrero de 2011

Chocolate caliente para el alma de los maestros

Quiero compartir con vosotros unas palabras adaptadas del texto "Esos locos que corren" del escritor uruguayo Marciano Durán, y que he disfrutado, gracias a una muy buena amiga, en un fantástico blog que os recomiendo, "Historias de un maestro cualquiera". 

Esos locos que enseñan. Yo los conozco. Los he visto muchas veces. Son raros. Algunos salen temprano a la mañana y están en el cole una hora antes, otros recorren todos los días más de 100Km de ida y otros tantos de vuelta. Están locos.

En verano les dan vacaciones, pero no desconectan del todo, piensan en sus clases, preparan tareas para el curso siguiente. En invierno hablan mucho, siempre llevan caramelos de miel y limón en los bolsillos, otros con una botella de agua a su lado. Su garganta siempre está dolorida, pero siguen enseñando, a veces fuerzan su voz, pero siguen transmitiendo sus conocimientos con cariño e ilusión.

Yo los he visto, no están bien de la cabeza. Salen de excursión con sus alumnos y se encargan de gestionar autorizaciones, recogida de dinero y responsabilidad extra.

Qué será de ellos. Por la noche sueñan con el colegio, se les aparecen planetas, ecosistemas y personajes históricos.He escuchado que llegan cargados con cuadernillos y exámenes, que han corregido la tarde antes en su casa.

Son mujeres y hombres, casados, solteros,...de diferentes edades, pero a todos les apasiona su trabajo, ver crecer a sus alumnos, ayudarlos y conseguir de ellos ciudadanos competentes.

Los he visto muchas veces. Están mal de la cabeza.Algunos dicen de ellos que viven muy bien, pero les han recortado el sueldo y siguen trabajando incluso más que antes, algunos no miran ni su nómina porque su pasión por la enseñanza los hace ciegos a pensar en el cobro. Disfrutan con lo que hacen, aunque haya padres que los discutan y les quiten autoridad, ellos siguen para adelante.

Están mal; por las tardes quedan para hacer cursos de formación y no les importa perder tiempo de su ocio para reciclarse.

Dicen que son autocríticos y que hacen balance de sus experiencias educativas, que se frustran cuando no salen las cosas, que se alegran cuando sus alumnos avanzan.

Están mal de la cabeza, yo los he visto. Dicen de algunos que fueron muy importantes, que siempre tienen palabras de aliento;dicen que son MAESTROS y que se sienten MUY ORGULLOSOS DE SERLO.

15 de febrero de 2011

Nuevo método pedagógico de corrección de la desviación de la buena conducta

Hola a tod@s, perdonad mi ausencia, pero a veces uno necesita de tu tiempo para sí y abandona muchas cosas, supongo que me comprendéis porque todos habéis pasado por ahí alguna vez.
Os traigo una cosita que me hizo mucho reir el otro día, espero que lo disfrutes...


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