"Si un doctor, un abogado o un dentista tuviera a treinta personas o más en su oficina a la vez, todas con diferentes necesidades y algunas que no quieren estar allí y el doctor, abogado o dentista, sin ayuda, tuviera que tratarlos a todos con excelencia profesional durante diez meses, entonces podrían tener una idea de lo que es el trabajo del docente en el aula". (Kathy A. Megyeri. "Chocolate Caliente para el Alma de los Maestros")

¡Me encanta el olor a tiza por las mañanas...!


16 de febrero de 2011

Chocolate caliente para el alma de los maestros

Quiero compartir con vosotros unas palabras adaptadas del texto "Esos locos que corren" del escritor uruguayo Marciano Durán, y que he disfrutado, gracias a una muy buena amiga, en un fantástico blog que os recomiendo, "Historias de un maestro cualquiera". 

Esos locos que enseñan. Yo los conozco. Los he visto muchas veces. Son raros. Algunos salen temprano a la mañana y están en el cole una hora antes, otros recorren todos los días más de 100Km de ida y otros tantos de vuelta. Están locos.

En verano les dan vacaciones, pero no desconectan del todo, piensan en sus clases, preparan tareas para el curso siguiente. En invierno hablan mucho, siempre llevan caramelos de miel y limón en los bolsillos, otros con una botella de agua a su lado. Su garganta siempre está dolorida, pero siguen enseñando, a veces fuerzan su voz, pero siguen transmitiendo sus conocimientos con cariño e ilusión.

Yo los he visto, no están bien de la cabeza. Salen de excursión con sus alumnos y se encargan de gestionar autorizaciones, recogida de dinero y responsabilidad extra.

Qué será de ellos. Por la noche sueñan con el colegio, se les aparecen planetas, ecosistemas y personajes históricos.He escuchado que llegan cargados con cuadernillos y exámenes, que han corregido la tarde antes en su casa.

Son mujeres y hombres, casados, solteros,...de diferentes edades, pero a todos les apasiona su trabajo, ver crecer a sus alumnos, ayudarlos y conseguir de ellos ciudadanos competentes.

Los he visto muchas veces. Están mal de la cabeza.Algunos dicen de ellos que viven muy bien, pero les han recortado el sueldo y siguen trabajando incluso más que antes, algunos no miran ni su nómina porque su pasión por la enseñanza los hace ciegos a pensar en el cobro. Disfrutan con lo que hacen, aunque haya padres que los discutan y les quiten autoridad, ellos siguen para adelante.

Están mal; por las tardes quedan para hacer cursos de formación y no les importa perder tiempo de su ocio para reciclarse.

Dicen que son autocríticos y que hacen balance de sus experiencias educativas, que se frustran cuando no salen las cosas, que se alegran cuando sus alumnos avanzan.

Están mal de la cabeza, yo los he visto. Dicen de algunos que fueron muy importantes, que siempre tienen palabras de aliento;dicen que son MAESTROS y que se sienten MUY ORGULLOSOS DE SERLO.

8 comentarios:

  1. Grata sorpresa cuando abrí tu blog, agradezco tus palabras compañero.

    Bicheando por aquí encuentro reflexiones y palabras muy interesantes y de calidad. Te sigo.

    Saludos.

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  2. ¡Excelente, cuánto de verdad!

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  3. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  4. Que grato es leer este texto que te llena el alma y te da ánimos de seguir adelante en esta locura cotidiana de ser DOCENTES!

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  5. Es verdad somos locos por preocuparnos mas en hijos ajenos que en en los propios

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  6. Es verdad somos locos por preocuparnos mas en hijos ajenos que en en los propios

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